El modelo de Hersey y Blanchard nos dice que no existe un «líder perfecto», sino un líder flexible. Y en este artículo profundizamos en la teoría del liderazgo situacional.
Pero, ¿cómo se ve esto en el día a día de una oficina, una fábrica o una agencia? Por eso aquí de forma práctica encuentras ejemplos de liderazgo situacional.
Saber que debes «adaptarte» es fácil, pero saber exactamente qué decir o cómo actuar frente a un empleado desmotivado o un novato entusiasta es el verdadero reto.
En este artículo, dejaremos de lado los gráficos abstractos para centrarnos en la práctica. Analizaremos a fondo los 4 estilos del liderazgo situacional con ejemplos de la vida real, para que aprendas a diagnosticar a tu equipo y aplicar la dosis exacta de dirección y apoyo que necesitan.
Breve repaso: ¿Cuáles son los 4 estilos?
Antes de ver los casos prácticos, recordemos rápidamente el mapa de ruta. Según el nivel de madurez de tu colaborador, tienes cuatro cartas para jugar con el liderazgo situacional:
- E1 – Dirigir (Telling): Yo decido, yo te enseño. (Alta tarea, baja relación).
- E2 – Persuadir (Selling): Yo decido, pero te explico por qué y escucho tus dudas. (Alta tarea, alta relación).
- E3 – Participar (Participating): Decidimos juntos, yo te apoyo. (Baja tarea, alta relación).
- E4 – Delegar (Delegating): Tú decides, yo confío. (Baja tarea, baja relación).
Veamos cómo aplicar cada uno en situaciones laborales cotidianas.
Ejemplos de liderazgo situacional en la vida real
A continuación, exploramos escenarios comunes donde aplicar correctamente el estilo marca la diferencia entre el éxito y la frustración.
Estilo 1: Dirigir (El caso del nuevo ingreso)
Se usa cuando tienes un colaborador en nivel M1 (no sabe, pero quiere). Típico de nuevos empleados o cuando asignas una tarea totalmente nueva a alguien del equipo.
- El escenario: contratas a Ana, una recién graduada, como Community Manager. Tiene mucha energía, pero nunca ha usado las herramientas de programación de la empresa ni conoce el tono de la marca.
- El error común: decirle «Sorpréndeme, confío en ti» (Delegar prematuramente). Ana se sentirá perdida y cometerá errores graves por falta de guía.
El liderazgo situacional correcto (Dirigir):
«Ana, bienvenida. Durante estas dos semanas, necesito que te enfoques en aprender el software X. Yo te mostraré cómo programar los posts paso a paso cada mañana a las 9:00 AM y revisaremos juntas lo que vas a publicar antes de que salga. Sigue este manual de estilo al pie de la letra por ahora.»
Por qué funciona: Ana necesita estructura, no «libertad creativa» inmediata. La instrucción clara reduce su ansiedad.
Estilo 2: Persuadir (El caso del vendedor estancado)
Bueno de aplicar cuando el colaborador está en nivel M2 (sabe un poco, pero está desmotivado). Ya no es nuevo, pero se ha dado cuenta de que el trabajo es más difícil de lo que pensaba.
- El escenario: Carlos lleva 4 meses en ventas. Al principio iba bien, pero este mes no llegó a la meta y su actitud ha decaído. Conoce el producto, pero le falta técnica de cierre y confianza.
- El error común: volver a tratarlo como novato (E1) o dejarlo solo esperando que «se recupere» (E4).
El liderazgo situacional correcto (Persuadir):
«Carlos, he notado que las cifras bajaron. Sé que conoces el producto, pero quiero acompañarte a un par de visitas para ver cómo estás cerrando. Luego, me gustaría que me digas qué crees que podemos mejorar y yo te daré mi feedback. Vamos a reestructurar tu plan de llamadas juntos.»
Por qué funciona: sigues dirigiendo (alta tarea) porque necesita corregir el rumbo, pero aumentas el apoyo (alta relación) escuchándolo para recuperar su motivación.
Estilo 3: Participar (El caso del experto inseguro)
Útil con colaboradores en nivel M3 (saben mucho, pero tienen miedo o apatía). Tienen la competencia, pero les falta el empujón final.
- El escenario: Elena es tu mejor contadora. Sabe hacer todo el proceso fiscal con los ojos cerrados. Sin embargo, cuando le pides que lidere la presentación ante la junta directiva, se niega o pospone la tarea por inseguridad.
- El error común: darle órdenes detalladas de cómo hacer la presentación (Insultas su inteligencia) o presionarla sin apoyo.
El liderazgo situacional correcto (Participar):
«Elena, eres la que mejor conoce estos números. No necesito decirte qué poner en el informe. Lo que quiero es que nos sentemos un rato a tomar un café y me cuentes qué te preocupa de la presentación. Yo estoy aquí para facilitarte los recursos que necesites y apoyarte en la reunión, pero el show es tuyo.»
Por qué funciona: bajas la instrucción (ella sabe el contenido) y subes el apoyo emocional para derribar su barrera de inseguridad.
Estilo 4: Delegar (El caso del líder autónomo)
Ideal con colaboradores M4 (saben y quieren). Son tus estrellas, autónomos y comprometidos.
- El escenario: Roberto es el gerente de almacén desde hace 5 años. Siempre entrega a tiempo, soluciona problemas proactivamente y ama su trabajo.
- El error común: hacer micromanagement. Llamarlo cada hora para ver cómo va todo. Esto desmotivará a Roberto y sentirá que no confías en él.
El liderazgo situacional correcto (Delegar):
«Roberto, el objetivo de este trimestre es reducir la merma un 5%. Confío plenamente en tu criterio para lograrlo. Organiza a tu equipo como veas conveniente. Nos reunimos a fin de mes para ver los resultados globales.»
Por qué funciona: le das el «qué» (meta) pero le dejas total libertad en el «cómo». Reconoces su maestría dándole autonomía.
¿Cómo cambiar de estilo sin confundir al equipo?
Uno de los mayores miedos al aplicar estos ejemplos de liderazgo situacional es parecer incoherente. ¿Por qué con Ana soy estricto y con Roberto soy relajado?
La clave es la comunicación transparente.
Un buen líder situacional explica las reglas del juego: «Ana, contigo estaré muy cerca porque estás aprendiendo. Roberto, contigo seré distante porque ya dominas el área. Mi objetivo es que todos lleguen al nivel de autonomía de Roberto.»
Conclusión
El liderazgo no se trata de tu personalidad, se trata de lo que tu gente necesita.
Si aplicas el estilo E1 (Dirigir) a un experto, lo perderás. Si aplicas el estilo E4 (Delegar) a un novato, lo quemarás.
Espero que estos ejemplos de liderazgo situacional aporten más claridad a la forma en que gestionas las personas de tu equipo.
También puedes descargar la explicación de este modelo en un formato que tengas a la mano con el PDF que creamos para ti.
✅ Liderazgo situacional de Hersey y Blanchard PDF.
Recibe un fuerte abrazo.
Kendrith Rodríguez.


